Respuesta a Kéilor Rojas Jiménez Viceministro de Ciencia y Tecnología

SOBRE TRANSGÉNICOS Y FALSOS PROFETAS

Fecha de publicación: 7 febrero, 2013
Jaime E. García González, Dr.sc.agr. Red de Coordinación en Biodiversidad, Prof. Catedrático UNED y UCR, biodiversidadcr@gmail.com Recientemente el Sr. Kéilor Rojas Jiménez (26/1/13), en su calidad de viceministro de Ciencia y Tecnología, hace una serie de apreciaciones infundadas sobre el tema de los cultivos genéticamente alterados (transgénicos) que es necesario rebatir con argumentos, y no con adjetivos descalificadores. Veamos:

La mayor parte de los pronunciamientos, que ataca sin sustento y de manera generalizada el Sr. Rojas, se remiten exclusivamente al tema de las variedades de maíz transgénico sobre las cuales se solicitó el permiso de siembra de nuestro territorio. En ellos se ofrecen argumentos que, a la fecha, no han podido ser rebatidos, como el tema de la contaminación genética (http://goo.gl/t3PUY). Entre estos se destacan tanto los pronunciamientos ofrecidos por diversas entidades de las cuatro universidades públicas, como por la Junta Directiva del Colegio de Ingenieros Agrónomos, y organizaciones de agricultores como UPA-Nacional.

Las “habilidades especiales”, como las llama el Sr. viceministro, incorporadas al material genético de estas variedades sintéticas a la brava y al azar (como se lo puede hacer ver cualquier biotecnólogo), se limitan prácticamente a dos: la de ser resistentes a los herbicidas de la misma corporación, y a ofrecer tolerancia a larvas de dos familias de insectos. Estas “habilidades especiales” provienen del material genético tomado de una o varias especies de otros organismos (bacterias, virus, etc.), que pueden llegar a producir también otros tipos de “habilidades especiales” impredecibles y no deseadas, como lo reconoce el informe sobre esta materia la Organización Mundial de la Salud (http://goo.gl/dPqBs).

Hasta un niño de escuela sabe que la nutrición es un tema complejo que no se resuelve con la producción de frutos que contengan “más” de todo. De hecho “más” de algo es, en ocasiones, perjudicial (ej. hipervitaminosis). El cacareado ejemplo del “arroz dorado” es una muestra de un intento fallido y sin sentido en esta dirección (http://goo.gl/Nxgtp, http://goo.gl/0iDa). De igual manera, el Sr. viceministro cita que se han generado plantas resistentes a la sequía sin indicar que en realidad, al igual que los cultivos que contienen “más de todo”, la mayor parte de estos inventos están en proceso de investigación y que, adicionalmente, no están exentos de riesgos (http://goo.gl/yJgQW).

Los cultivos son organismos vivos que responden únicamente a las leyes de la naturaleza, y no a los caprichos del capital corporativo, ni a las “buenas intenciones” de los funcionarios gubernamentales y los científicos ligados a este.
No se trata de un juego con piezas de Lego, donde los genes pueden combinarse al antojo sin esperar que no llegue a pasar nada más que lo que se desea.

Según el sr. viceministro el hecho de que estemos consumiendo alimentos transgénicos desde “hace más de 20 años” (sic, el primer alimento transgénico se liberó en los EE.UU. hace 17 años) es una prueba irrefutable para asegurar que no hay problemas de salud en este sentido. ¿Podríamos decir lo mismo de los plaguicidas y los medicamentos “seguros” que se han venido prohibiendo una vez que se conocieron sus efectos negativos 20 o más años después? ¿Tendrán que pasar otros casi 100 años, como sucedió con el tema del tabaco, para llegar a reconocer los efectos nefastos de este sobre la salud? En el artículo “Alimentos transgénicos: incertidumbres y riesgos basados en evidencias” se hace referencia a este tema con mayor detenimiento (http://goo.gl/GzRKM).

El sr. viceministro intenta hacernos creer que los efectos sobre la disponibilidad y costos de la leche, los huevos y las carnes provenientes de la explotación animal están asociados casi que exclusivamente a cualquier restricción que se haga sobre los concentrados con que se alimentan (maíz y soya transgénicos), cuando todos sabemos que los efectos precitados responden más a otro tipo de factores, como la disponibilidad en el mercado de estos productos. No es ético, correcto, ni conveniente, continuar con este tipo de modelo alimentario, dado que aquí nos ponen a competir –seres humanos, animales y autos- por los mismos recursos, y en este caso estos irán –en la lógica corporativa- donde “mejor caliente el sol”. Ya es hora de redescubrir, buscar e implementar opciones “eco-lógicas” de alimentación animal así como de fuentes energéticas.

Si bien, a la fecha, pareciera ser que algunos ejemplos de aplicación de este tipo de biotecnología están funcionando bien en el campo de la salud con la producción de ciertos productos producidos en fábricas bajo condiciones controladas, no puede decirse lo mismo –por razones obvias- con respecto a los cultivos y animales transgénicos que lleguen a liberarse al ambiente. Son temas diferentes que deben tratarse como tales dado que, como el Sr. viceministro lo reconoce, “lo prudente en este tema es analizar caso por caso”.

Finalmente el sr. viceministro termina su artículo con el típico discurso del miedo, al repetir los mismos “argumentos” que utiliza la industria corporativa en este negocio para que sus productos sean aceptados sin cuestionamiento alguno: más población, menos alimentos, hambrunas, tragedias humanas… La aseveración de que estos y otros problemas “difícilmente se superarán sin la investigación biotecnológica y sin el uso de organismos genéticamente modificados” es, a todas luces, infundada y temeraria. Ignora el Sr. Rojas que el tema del hambre en un tema complejo que no depende únicamente de los rendimientos de los cultivos (http://goo.gl/uEAqj). Por lo demás, estos cultivos han sido incapaces de demostrar que puedan mantener en el tiempo sus productividades (http://goo.gl/7YxqX).

Sí, sr. viceministro, “más mesura, por favor, que en esta era de la información y el conocimiento ya no es tan fácil tapar el sol con un dedo” (http://goo.gl/byidT, http://goo.gl/RoGoE), y menos en un tema como estos donde están a la vista los efectos colaterales negativos que han traído a la población y al ambiente la utilización de los cultivos transgénicos en los pocos países del mundo que los han aceptado en sus 17 años de existencia. ¿Será por esto que ya no comemos cuento tan fácilmente con antes?

Fuente: Principal
Última modificación: 7 de febrero de 2013 a las 07:02
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